Alertas y señales de alarma
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No todos los accidentes pasan por el seguro. Muchos golpes se reparan de forma privada, sin dejar rastro en el historial oficial del vehículo. Por eso un informe de CARFAX limpio no garantiza que el coche no haya tenido un golpe. Lo que sí puede detectarlo es saber dónde mirar.
Cuando un accidente se repara pasando por el seguro, queda registrado en la aseguradora y, en algunos casos, en bases de datos accesibles. Pero cuando el propietario paga la reparación de su bolsillo —lo que ocurre con frecuencia en golpes moderados— no hay registro oficial. El coche queda reparado, repintado y listo para vender sin que ningún informe lo muestre.
Sitúate frente al coche en un lugar con buena luz natural (nunca en un garaje oscuro) y compara el color de paneles contiguos: puerta delantera con trasera, aleta con capó. Una diferencia de tono, aunque sea leve, indica que uno de los paneles ha sido repintado.
La pintura de fábrica tiene una textura característica. Las reparaciones en taller, salvo las de mayor calidad, suelen dejar una textura más rugosa o con aspecto de piel de naranja. Pasa la mano suavemente por los paneles y nota si hay diferencias de textura.
Abre todas las puertas y mira los cierres, las juntas de goma y las zonas interiores del marco. Si hay restos de pintura en las gomas o en zonas que normalmente no se pintan, es porque alguien pintó sin cubrir correctamente esas zonas.
Las distancias entre paneles —entre la puerta y la aleta, entre el capó y los guardabarros— deben ser uniformes en todo el recorrido. Si un lado es más ancho o más estrecho que el otro, puede ser señal de que un panel fue retirado o reemplazado.
Los tornillos de los paneles de carrocería salen de fábrica con la pintura intacta. Si ves tornillos con la pintura raspada o con marcas de llave, significa que alguien los ha retirado. Mira especialmente los de las bisagras de puertas y los de sujeción de aletas.
Una bisagra que ha sido desmontada para retirar una puerta deja marcas difíciles de ocultar. Busca arañazos, falta de pintura original o indicios de que la bisagra ha sido movida.
Si el golpe fue frontal o trasero, el chasis puede haber absorbido parte del impacto. Mira el interior del maletero y el hueco del motor: busca zonas con deformaciones, soldaduras no originales o paneles con dobleces que no deberían estar ahí.
El historial de ITVs puede dar pistas: si el coche pasa una ITV con observaciones relacionadas con la carrocería (deformaciones, luces mal alineadas) y en la siguiente ITV ya no aparecen, puede indicar una reparación intermedia. Pero el informe no registra accidentes de forma directa.
Antes de comprar cualquier coche de segunda mano, invierte en una revisión mecánica realizada por un profesional independiente. Si el vendedor no lo permite, ya tienes la respuesta que necesitabas.
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